Los arácnidos - Félix J. Palma
por Ignacio Illarregui Gárate
Entre los autores españoles de los últimos años que han cultivado la literatura fantástica y han publicado en colecciones y revistas de género, hay uno que, a pesar de la calidad media de su obra, ha permanecido arrinconado en un triste segundo plano alejado de la atención del aficionado. Quizá porque se ha dedicado casi por completo a la creación de relatos y estos son obviados sistemáticamente a la hora de seleccionar o alabar lecturas; quizá porque sus novelas no han aparecido en editoriales afines; quizá porque su enfoque del fantástico ha derivado hacia una perspectiva alejada de los cánones que estamos habituados a consumir. Su nombre es Félix J. Palma y Los arácnidos su más reciente colección de relatos. Un excelente vehículo para comprobar hasta qué punto esta realidad resulta injusta.Puestos a utilizar un adjetivo para calificar esta recopilación, el que mejor se ajusta a su contenido es el de idiosincrásico. En Los arácnidos se observan con claridad meridiana las señas de identidad que Palma ha mantenido durante los últimos años, en los que ha compuesto un universo narrativo genuino tan atractivo como coherente. Reúne una serie de narraciones enclavadas en nuestra España actual en las que individuos de clase media con una vida que podríamos etiquetar como “normal” deciden, tras un hecho a priori casual, romper de alguna forma su anodina rutina diaria. Un conjunto de estampas cotidianas en las que el azar, los deseos no consumados, la envidia, la avaricia,… inducen, a priori, nimias catástrofes personales de insospechadas consecuencias. Y a veces, en este contexto, se cuela un levísimo aire fantástico que potencia determinados aspectos de la narración.
Lo mejor para apreciar estas señas de identidad es observar uno de los relatos. Voy a centrarme en el que abre Los arácnidos: “Confusión macabra”. Su protagonista es Eliseo Barroso, un padre de familia gris y adocenado que cada mañana se encierra en el cuarto de baño para leer un desgastado recorte de prensa. Tres años atrás su anciana madre recién fallecida fue confundida con otra paciente del hospital donde estaba ingresada, que terminó en su cama, con el resultado de que la familia de ésta última no realizó ningún reconocimiento del cadáver, la lloró en el tanatorio y la incineró sin saber que ella seguía viva en otra habitación. Una vez revelado el entuerto, tras la correspondiente denuncia al hospital y la fugaz presencia en los medios de comunicación, todo pareció olvidarse. Sin embargo Eliseo se ofuscó con la casualidad y comenzó a buscar una razón última que explicase el embrollo. Y la encontró en la persona de Laura Cerviño, la hija de la mujer que se dio por muerta, a la que ha convertido en su obsesión permanente. Un amor imposible que decide hacer realidad a través de una llamada, paso en principio minúsculo que terminará alterando por completo su vida, la de Laura y la de sus respectivas familias.
“Confusión macabra” es un tour de force alejado de lo que solemos etiquetar como tal. Una historia que avanza a base de vueltas de tuerca extendiendo una espiral de intensidad creciente que conduce a una conclusión casi apoteósica. Una cúspide que nada tiene que ver con la acción desenfrenada o las revelaciones extemporáneas, y sí mucho con los rasgos que enumeraba anteriormente, como la mezcla de caos y fortuna que modela nuestra existencia o las complejas relaciones que mantenemos con nuestras parejas, familias, compañeros de trabajo,… Ideas que quedan convenientemente asentadas mediante las vicisitudes que atraviesa el malhadado Eliseo Barroso en la búsqueda de sus deseos más íntimos.
También se hace interesante analizar “Los arácnidos”, segundo cuento de la colección y el primero en el que se vislumbra un ingrediente fantástico. La crisis de un adonis hedonista que los fines de semana intima con mujeres jóvenes para, cuando ha creado la suficiente confianza, llevarlas de visita a casa de su abuela donde son asesinadas. El elemento sobrenatural aparece, como acostumbra a ocurrir en Palma, desde la levedad y la sugerencia; sin decirse de forma fehaciente, la vivienda se insinúa como una tela de araña tejida por la abuela, que así se convierte una suerte arácnico que necesita que su joven rapaz le lleve periódicamente vícitmas para completar algún tipo de ritual. No obstante el paso del tiempo, el hastío y la búsqueda de libertad desencadenan en el protagonista un cansancio de su modus vivendi, que toma una decisión que ya tomaron sin éxito sus familiares en el pasado: hacerse con la fortuna de la familia, almacenada en lo más profundo de la casa.
Aunque el azar ha desaparecido casi por completo del argumento, otra vez un personaje inmerso en una vida insatisfactoria hace lo que está en su mano para cambiarla; con el aditamento de ver el conjunto imbuido en una atmósfera fantástica con un intenso poder metafórico. La identificación de la abuela y su hogar con una araña y su tela, la opresión que siente el protagonista, la necesidad de acudir a ella periódicamente,… ligan el desarrollo de “Los arácnidos” con el peso de las relaciones familiares, unos hábitos que mantenemos a puro golpe de rutina, pero también, por ejemplo, con el estado del personaje, atrapado en una vida que detesta y sin posibilidad de escapatoria. Como ocurre con el resto de narraciones, la lectura no se reduce a un único nivel sino que posee una riqueza poco habitual.
Estas pautas y otras, como un pesimismo latente en la mayoría de las historias o la sutil ironía que irrumpe cuando menos te lo esperas, se observan en los ocho relatos que conforman Los arácnidos. Y realmente se hace difícil decantarse entre los ya comentados o la ruin cadena causa efecto que lleva al hundimiento personal al protagonista de “Los paraísos perdidos”, o el divertidísimo sainete que es “Morir en tu bañera y otras lamentables casualidades”, o el ingenio surrealista que inspira “Los desprendidos”, una comedia tan extraña como tronchante, o…
No quería cerrar el comentario sin apuntar el soberbio uso del lenguaje que despliega Palma, con un vocabulario rico y variado, unas estructuras gramaticales complejas para nada exentas de fluidez y un tono narrativo ajustado a cada historia que desarrolla. Un cúmulo de características que unidos a la pulcritud y el esmero que se toma en la redacción de cada relato conduce a una de las mejores colecciones de cuentos que se ha publicado en los últimos años; independientemente del género que estimemos o la nacionalidad de su autor.
Título: Los arácnidos
Autor: Félix J. Palma
Contenido:
"Confusión macabra"
"Los arácnidos"
"Morir en tu bañera y otras lamentables casualidades"
"Los desprendidos"
"Del amor y otras vísceras"
"Los paraísos perdidos"
"Las lágrimas de Lorenzo"
"La vida es cuento"
Editorial: Algaida
Colección: Calembé
Año: 2004
ISBN: 84-8433-687-5
Reseña de Alberto García-Teresa en Bibliópolis





1 Comments:
A mí particularmente la obra de Félix J. Palma me gusta mucho. Es una pena que el lo tengamos un poco arrinconado. No sé si se debe a que escribe relatos, no sé si porque no se prodiga mucho por el fandom. Pero es un escritor de primera.
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Yarhel (Enric Quílez), at 25/9/06 11:13
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